Barrio de la Morería

Barrio de la Morería

Ocupa la zona histórica artística e incluye las Plazas de la Luna, del Sol y los Pósitos y las calles Lonja de la Iglesia, Amargura, Morería, Feria, Iglesia, Toril, Arquito, Real, Alfonso X el Sabio y Guadalbaida.

Este barrio data del año 500 d. C. y antaño estaba habitado de moros y judíos. Actualmente se conserva una de las entradas de la fortaleza conocida popularmente como "Arquito”, que es centro de manifestaciones religiosas y visita obligada el 2º domingo de octubre y cada martes 13 a la Virgen de los Remedios, cuya imagen preside dicho Arquito. 

Se situaba el centro del pueblo en la "Plaza del Sol", cuando se llamaba “Las Posadas del Rey”. Su pequeñez, recogimiento, su silencio por el escaso tránsito y los muros blancos horadados, de trecho en trecho, por tímidas ventanas, dan a esta plaza un encantador aspecto conventual.

Parte de esta plaza la "calle Amargura". Existen dos versiones del porqué de su triste nombre: una por ser paso de las procesiones de reos de la Inquisición, procedentes de los barrios de la Morería. Otra se debe al paso de la procesión de la imagen de Jesús Nazareno con la cruz a cuestas para tener su encuentro con la “Dolorosa” en la Plaza de los Pósitos.

En la antigua "calle Vecindades", hoy Guadalbaida, podemos admirar en la última casa a la derecha, según entramos desde la plaza de los Pósitos, un típico "corral de vecinos" que hace honor a este antiguo nombre.

En la "calle Morería" encontraremos las casas donde fueron a vivir los pocos o muchos morisco que quedaron en la Villa, fuera del recinto amurallado en que solo moraban los cristianos, tras la conquista por Fernando III. Según se entra desde la anterior plaza de referencia, las de la izquierda son viviendas de varios centenares de años y las de la derecha tenían poca profundidad debido a la antigua muralla que circundaba la población. Dignos de admiración son los bellos y antiguos patios que las vecinas cuidan con mimo, siendo el mes de mayo cuando se hace indispensable admirar la explosión de color y olor que se produce en cada uno de ellos. No son pocas las leyendas de cristianos, moros y judios que han surgido del rancio encanto de esta popular calle.

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