BIODIVERSIDAD

Vegetación

El municipio de Posadas se extiende por varias unidades ambientales. Más de la mitad (norte) se ubica en Sierra Morena, el entorno del río Guadalquivir pertenece a la comarca de la Vega, mientras que el extremo sur del término pertenece a la Campiña baja. La topografía resulta decisiva, por tanto, en cuanto a la conservación de las comunidades vegetales.

La vegetación actual se distribuye en una serie de unidades vegetales establecidas atendiendo a criterios florísticos, estructurales y de cobertura.

- Formaciones boscosas naturales. Engloba todas las formaciones querciníceas con una cobertura de arbolado superior al 66%. Se incluyen aquí las comunidades climácicas de la zona en las que se reconocen fácilmente los cuatro estratos típicos: arbóreo, arbustivo, escandente y herbáceo; así como aquellas otras que muestran un sotobosque más degradado pero que presentan un estrato arbóreo importante y es interesante conservar.

  • Bosque de encinar mesomediterráneo.
  • Bosque de alcornocales y quejigares mesomediterráneos.
  • Bosque de encinar-acebuchal termomediterráneo basófilo.

- Formaciones arbustivas climácicas y periclimácicas. Son comunidades compuestas fundamentalmente por matorral noble o de cabecera perennifolio y esclerófilo, propio de las etapas de sustitución de los bosques y que presenta frecuentemente una composición florística similar a la de éstos. En la dinámica sucesional constituyen la etapa más cercana al clímax, aunque en condiciones edáficas o ecológicas desfavorables puede llegar a establecerse como comunidad permanente.

  • Acebuchales –lentiscares y coscojares termófilos.
  • Madroñales.

Bosques y matorrales de ribera. Se reúnen en este grupo todas las comunidades leñosas de hábitat ripario que aparecen en el municipio, incluyendo tanto las formaciones boscosas como las arbustivas, dado que su importancia ecológica es similar.

  • Alamedas.
  • Olmedas. Destacan las localizadas en la parte alta del Arroyo Guadalbaida.
  • Tajarales. En la orilla del Guadalquivir, al entrar en el término, se localiza la comunidad mejor conservada.
  • Tamujares.
  • Adelfares-zarzales.

- Palmares y retamares. Dos tipos de comunidades de microfanerófitos cuya única característica en común es la formación en ambos casos de comunidades abiertas, con dominancia absoluta de una especie, sea ésta Retama sphaerocarpa en el caso de los retamares, o Chamaerops humilis, el palmito, en el caso de los palmares. Constituyen las orlas naturales, primeras o segundas etapas de sustitución de diversos tipos de bosques climatófilos.

  • Retamares.
  • Palmares. En La Sierrezuela se localiza la comunidad mejor conservada.

- Arbolado denso con matorral serial. Son comunidades con dos estratos dominantes: arbóreo, con una cobertura que oscila entre el 33% y el 66%, constituido fundamentalmente por encinas (Quercus rotundifolia) o alcornoques (Quercus suber), que en zonas de contacto entre encinar y alcornocal pueden agruparse en formaciones mixtas; y el arbustivo, de cobertura variable (25-75%), constituido fundamentalmente por nanofanerófitos y caméfitos entre los que destacan las jaras y jaguarzos  (Cistus sp.), ahulagas (Genista hirsuta), cantuesos (Lavandula stoechas) y matagallos (Phlomis purpurea).

- Matorrales seriales con arbolado aclarado. En este tipo de formaciones la cobertura del estrato arbóreo es inferior al 33%, permitiendo así un mejor desarrollo de los jarales y ahulagares que constituyen el estrato arbustivo, integrados por especies heliófilas a las que favorece la incidencia directa de la radiación solar. Las asociaciones de jarales son fácilmente reconocibles destacando el jaral-ahulagar de jara pringosa y el jaral de jara de estepa con dominio de la jara blanca.

- Matorrales seriales. Las comunidades de matorral serial constituyen la etapa de degradación intermedia entre la comunidad subclimática de matorral preforestal y el pastizal, por lo que no es raro encontrar en ellas elementos tanto de una etapa como de otra, lo que le confiere una mayor variabilidad florística. Las comunidades que se encuadran en este tipo de vegetación son, como máximos exponentes del mismo, los jarales de jara pringosa y los jarales de jara de estepa, mientras que los cantuesales y los tomillares son propios de los enclaves más degradados, o bien son indicadores de un estado más incipiente de desarrollo de la vegetación leñosa.

- Dehesas. Se originan a partir de un bosque cerrado inicial, por eliminación del matorral y la extracción de pies del estrato arbóreo, ahuecándolo y dando lugar a una formación en la que se combinan a la perfección el aprovechamiento ganadero con una cierta conservación del medio. La finalidad primordial de la dehesa es la consecución de pastos para el ganado, y ello se consigue laboreando periódicamente el terreno para eliminar la aparición de matorral y favorecer el desarrollo de especies herbáceas. El aprovechamiento del arbolado es complementario y su valor ecológico es fundamental al proteger el suelo, favorecer el transporte de nutrientes y agua del subsuelo a las capas superficiales, aportando materia orgánica, ofreciendo resguardo al ganado,... se diferencian dos tipos de dehesas en función de la dominancia del estrato arbóreo o herbáceo: dehesas con arbolado denso y dehesas con arbolado aclarado, respectivamente.

- Pastizales. Son todas aquellas zonas con un estrato herbáceo dominante, sin presencia de arbolado o con algunos pies dispersos que no lleguen a superar el 1% de la cobertura total. Bajo esta denominación se agrupan diferentes tipos de herbazales, que coexisten formando comunidades más o menos entremezcladas, pero que en estado puro cada uno responde a unas condiciones ecológicas diferentes. Tipos:

  • El majadal, tipo de pastizal cespitoso de alto valor forrajero.
  • El pastizal subnitrófilo (Brometalia rubenti-tectori) es el más  extendido y corresponde a un herbazal anual y ruderal que prospera  en cultivos abandonados, baldíos y zonas con cierto grado de nitrofilia, integrado por plantas de porte mediano (30-40 cm.) y de  cobertura habitualmente densa.
  • Existe también en la zona un tipo de herbazal anual constituido por  hierbas pioneras de pequeño porte, tiene carácter xerófilo y se  presenta formando comunidades más o menos densas sobre suelos  poco profundos. Es el pastizal típico de los jarales mediterráneos.
  • Pastizales higrófilos, que se desarrollan en suelos húmedos y  profundos propios de los márgenes de los cauces, entre los que  abundan los juncales.

- Zonas forestales artificiales. Se consideran aquí las plantaciones de pinos y  eucaliptos que existen en el municipio (<2% de la superficie total del  mismo). Destaca el pinar de repoblación de pino piñonero y carrasco de La  Sierrezuela. A pesar de ser repoblación artificial conserva una interesante  población de sotobosque de matorral natural, constituido fundamentalmente por jara blanca (Cistus albidus) y palmito (Chamaerops humilis); también es abundante el matagallo (Phlomis purpurea). Las plantaciones de eucalipto rojo son de poca importancia aunque es de destacar los individuos aislados que quedan en el núcleo urbano debido a su porte. Concretamente uno de ellos, ha sido catalogado como “árbol singular” por un estudio de Diputación de Córdoba “Árboles y Arboledas Singulares de la provincia de Córdoba” (año 2000), localizado en una hilera de eucaliptos, todos de similares características, junto al campo de fútbol y el cementerio municipal, en la carretera de Villaviciosa (A-431).

-Superficies agrícolas. Olivares y cultivos leñosos, cultivos herbáceos y mosaico de cultivos (mezcla de cultivos leñosos y herbáceos sin dominancia clara de ninguno de ellos). El cultivo más extendido es el olivar, al que se dedica más del 11% de la superficie del municipio y se localiza fundamentalmente en la zona centro-meridional del término. Los cítricos son un cultivo leñoso de la zona, aunque en mucha menor extensión que el olivar. En cuanto a los cultivos herbáceos como el algodón o los cereales ocupan aproximadamente el 33% del territorio y suponen un 75% de la superficie cultivada de Posadas.

-Áreas fuertemente antropizadas. Son zonas en las que la acción humana impide el desarrollo de la vegetación, normalmente debido a la construcción de instalaciones superficiales permanentes (carreteras, líneas férreas, edificaciones, escombreras,...)

Áreas de interés desde el punto de vista de la vegetación:

La Sierrezuela. Es una zona de gran interés en la que se conjugan la utilización del entorno natural por parte del hombre y la preservación de áreas naturales con un alto valor ecológico. Dentro de esta unidad se incluye el pinar de pino piñonero y carrasco que conforma el Parque Periurbano de La Sierrezuela, muy utilizado como lugar de esparcimiento y recreo por parte de los lugareños, además de extensas áreas naturales sobre las que se desarrollan comunidades vegetales forestales y preforestales. En la misma destaca la población de palmito cuyas dimensiones y estado de conservación la hacen de las más importantes de la Comunidad Autónoma.

Complejo Serrano. Comprende prácticamente la mitad del territorio de Posadas (zona norte), en la que se encuentran la mayoría de las manchas de vegetación natural correspondientes con formaciones arboladas densas de especies del género Quercus, formaciones arbustivas climácicas y preclimácicas (matorrales preforestales) y matorrales seriales como son los retamares y palmares, así como las dehesas con arbolado denso.

Ribera del Guadalquivir. Formaciones de ribera que pueblan los márgenes del río Guadalquivir a su paso por Posadas. Se trata fundamentalmente de un bosque de ribera dominado por álamos blancos, entre los que se intercalan olmedas, eucaliptales y tarajales. Constituye la mancha más extensa de vegetación riparia que existe en el término, con el valor añadido de representar la única muestra de vegetación natural arbórea que se encuentra en el área agrícola de la mitad sur. Esto hace que este cordón ripario sirva de refugio a numerosas especies animales y vegetales, contribuyendo a aumentar considerablemente el valor la fauna y la flora del lugar.

Medio Ambiente